En cuanto Wanda terminó de hablar con Amelia soltó su celular y volvió a los brazos de Clemente quien la esperaba con desespero. Las caricias se intensificaron hasta que ninguno de los dos fue capaz de dominar su propio cuerpo volviéndose presa del deseo. Ellos hicieron el amor un par de veces antes de que ambos salieran de la oficina de Wanda.
-Entonces ¿quieres ser mi novia? – le preguntó Clemente cuando ambos llegaron al oscuro establecimiento siendo observados en secreto por los guardias de