75. A tu encuentro
Era de noche y estaba sentada en el porche de la casa que me había albergado por los últimos dos meses y medio, ya estaba por concluir mi viaje y era mucho lo que gestione en mi soledad.
No solo adelanté mucho de la novela que debía escribir, sino que reflexioné sobre los aspectos que generaban tanto tristeza como dolor.
El proceso del perdón era extraño y difícil pero muchas veces era mucho más duro perdonarnos a nosotros mismos que a un tercero, no solo había tratado de entender a mi madre si