Mundo ficciónIniciar sesiónEsta vez no h**o una blancura cegadora cuando Samantha se despertó. Estaba en la habitación de su jefe, pudo notar por la tenue luz que entraba a través de las cortinas, que seguían en su lugar pese a ya ser de día. Él estaba sentado en el sillón, a varios pasos de la cama. Notó su silueta, más no su expresión.
—¿Qué pasó? —preguntó, mirándose toda lastimada y adolorida.
—Lo hicimos —dijo él, con gravedad.
—¿Qué hicimos?
—¿No lo recuerdas?
Samantha se tocó l







