Mundo ficciónIniciar sesiónSam posó la mano en la cabeza de Ingen, mirando a ambos lados del pasillo.
—¿Te trajo Vlad?
Ahí acababa su record de treinta y un días sin pronunciar su nombre. Y sin desear volver a verlo.
—Me trajo Leo —dijo él, sin soltarla.
—¿Quién es Leo?
—Mi Markus.
Sam cerró la puerta. Caminó hacia el sofá de la sala con Ingen todavía abrazándola. Encendió la luz y lo hizo sentarse. Estaba él







