Mundo ficciónIniciar sesiónSam se levantó de un brinco. Vlad la imitó. Él ya había visto al padre en las fotografías del informe que Markus le había entregado. No era para nada un hombre intimidante, no como el suyo al menos. Pese a eso, el hombre lo miraba como si mirara a una cucaracha.
—Hola, padre —saludó ella, con la voz cargada de seriedad.
Su padre, Augusto Reyes, era un hombre alto, más alto que ella y que Vlad. Era deportista, le encantaba correr en maratones. Y era







