4/ Él era... Inesperado p2
—En primer lugar, no se llama Albert, se llama Artyom, y, en segundo lugar, jamás digas que mi padre es ocurrente, es mucho más que eso y los súbditos deben tratarnos como reyes y más respeto, ahora, si me disculpas, debo entrar, porque si no hago los negocios que él me envió a hacer por tu culpa, las pagarás —sin darle tiempo a treguas entro al lugar, moviendo mis caderas de lado a lado con cada paso que doy y acarreando hasta la mirada de las féminas que desean ser como yo.
Sonrío.
La DOE se