—¡Deja de agachar la cabeza cuando alguien te habla! ¡Odio verte así! Te he dicho mil veces que conmigo no uses esa actitud de sirviente —lo reprendo—. Estoy molesta porque no me dijiste que regresarías a Escocia y serías custodio de alguien más. ¡Te exijo que me digas por qué vas a regresar a ese país! —pido de mala gana, Edward se levanta de la silla, pero no se mueve de su lugar.
Los chicos entran de nuevo por no saber qué pasaba. Confundidos y preocupados se quedan en la sala sin saber qué