Capítulo 6. ¿Mía?
AZUL
—Mía —dice el hombre que tengo frente a mí.
Tardo un poco en reconocerlo, ha cambiado con el tiempo, ahora se ve más maduro y formal. Su cabello está más largo de lo que recuerdo y lleva una barba prolija que le queda bastante bien.
Está buenísimo. Y su olor es...
—¿Mía? —pregunto—. Aquí no vive ninguna Mía, lo siento. —Me hago la tonta, sé perfectamente a lo que se refiere. No soy tan ingenua como para no darme cuenta de que me está reclamando como suya.
Mi loba lo siente, lo huele. Pero