AZUL
Despierto al sentir el sol sobre mi rostro, afuera se escuchan las aves silvestres ubicándome de inmediato en el lugar donde me encuentro.
Abro los ojos despacio, y lo primero que veo es el abdomen desnudo de David. Recuerdo todo lo que hicimos anoche y, siento un leve dolor entre las piernas.
Me quedo inmóvil para no despertarlo y me dedico a observarlo dormir. Su respiración es suave y tranquila, su cabello está desordenado, y un mechón rebelde cae sobre su frente. Tiene la boca entreabi