Capítulo 83
Eso bastaba para confirmer que lo había escuchado todo.

Valeria, débil, bajó la voz:

—Perdón, solo estaba...lo que antes fue solo un impulse…

Eduardo sonrió levemente.

—Sí, lo sé.

No era fácil sacar el tema. Valeria le dijo:

—Si tienes trabajo, puedes irte. Aquí hay quien me cuide.

Tenía trabajo, pero ya estando ahí se iba a quedar.

Pronto llegó Vicente acompañado de sus guardaespaldas, con un montón de vitaminas y remedios.

—Tenemos otros asuntos que atender. Te voy a dejar dos guardaespaldas.

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