—¡Una hija de los Herrera, tratada de esta manera! Es una afrenta a nuestra familia. ¿Qué crees que dirá todo el mundo? Tu conducta es inexcusable, Sebastián. ¿Qué vas a hacer para responder por esto? —La voz de Carlos, ahora, hervía de indignación contenida.
A Sebastián se le erizó el vello de la nuca.
—Papá...
Carlos se levantó y se paró frente a él.
—Comprendo la naturaleza del hombre. Por eso lo del embarazo de esa mujer, lo contuve por ti, no lo divulgué ni se lo conté a Valeria. Lo sabes,