-No voy a decir que no me sorprende, porque sí lo hace - confesó. - De verdad confié en ti, creí en lo que llamabas amistad, entre tú y Nore.
-Lo era, lo es. Solo que... no lo sé, no sé qué me pasa - las lágrimas seguían cayendo de forma aleatoria por su rostro, pero su voz estaba nítida, dándole la oportunidad de explicarse, aunque no supiese cómo. - No quiero perderte, eres maravillosa y me haces muy feliz, pero no es justo para ti.
-Necesitas tiempo, sin mí... sin esto - señaló a amb