-Yo no... ¿cómo...? - no controlaba el tartamudeo.
-Un arquitecto por vocación se fija en los detalles, hasta los más minúsculos, como la cicatrices - comentó encogiéndose de hombros sin darle importancia. - Pero Juan González, debes saber que unos labios dicen tanta información como las huellas dactilares, si los tasas bien.
Hubiese deseado mil veces que le gritase o le lanzase el lápiz, que demostrase algo de sentimientos, pero no era así. Sus ojos grises eran totalmente fríos y sin á