No había una negativa de Nore a que siguiese, apoyó su cabeza en el cuello de Sharon, aspirando su aroma mientras soltaba suspiros erráticos y acelerados, sin siquiera esforzarse en calmar su cuerpo; sentía cada paso de la mano de Sharon como un rastro de fuego que quemaba su piel. Sharon podía percibirlo.
Notó como parecía a punto de quejarse cuando Sharon frenó su mano, notando aún el calor que emanaba Nore. No podía apartar la vista de sus ojos negro petróleo, que se fundían de la manera