Soy Peter, se repetía.
-¿Te agradezco haber apostado por mí o vas a agradecérmelo tú? - sonrió con seguridad juntándose a ella, haciendo caso omiso a sus pensamientos.
Cristina soltó una pequeña risa mientras daba un largo sorbo a su copa, permitiéndole oler a Juan por cercanía el fuerte aroma a alcohol que salía, tequila quizás. Sus ojos grises serpentearon como siempre su cuerpo únicamente cubierto por el bañador y ya casi seco por el calor que emanaba el Coderex.
-Muy tentador, Peter M