Aún trataba de calmar su respiración, los estragos del esfuerzo comenzaban a notarse mientras notaba cómo pesadamente Cristina alejaba su cuerpo también sudado y acelerado del suyo. Ya no la veía con interés para saber quién se ocultaba tras su máscara, menos entablaban conversación, solo venía como cada persona que entra al Coderex a desfogar y dar rienda suelta a sus más primitivos deseos.
Cristina a sus ojos parecía haberse convertido en una experta cliente del Coderex, mientras Juan vol