Juan quería esa estabilidad con Cristina, sin ningún rastro de mentiras que le carcomiesen por dentro a cada segundo como un virus.
Notaba el esfuerzo de ambos por hacerle reír más de lo normal, tratando de despejarle aún más la cabeza. Comprendía que las palabras de ánimo estaban contadas con los dedos, la situación de Juan con Cristina cada vez que mejoraba, empeoraba también, al menos a sus ojos. No veía una salida próxima.
Algo tan asfixiante como la carrera de la vida. Quería avanz