Tomo mi exfoliante preferido, lo froto desde mis senos hasta los dedos de mis pies, me humecto, utilizo mis tónicos preferidos... todo con tal de relajarme; sentirme limpia y rodearme de paz, lo que los últimos días me ha faltado.
La espuma de la bañera no me permite ver mi cuerpo así que no prologo tanto la exfoliación, tomo mi Biblia de encima de la mesita del baño y me detengo a leer por al menos algunos capítulos.
Lavo mi cabello y lo arreglo junto al secador y un Revlon.
Me coloco un pijama