52. No, esto no puede ser verdad.
— Ahora cuenten conmigo, tres, dos, uno hora de abrir los ojos y quedar maravillados con el hermoso ser que tienen enfrente.
Ricardo lo hizo, abrió los ojos y estar frente a un fantasma, no, aquello no podía ser posible, tal vez solo se parecía a ella.
— Tú…
La sonrisa y felicidad de Josefina pareció congelarse en el mismo instante en que sus máscaras cayeron.
Frente a ella se encontraba no solo el hombre que había sido su amante todos esos meses.
No. Delante de ella se encontraba el padre de s