35. Después de esto todo será distinto.
Julio lo vio allí, tan perfecto sobre su cama, nunca se había dado cuenta de lo vacía que estaba esa cama hasta que lo vio allí.
— Hazlo... Enséñame todo lo que debo saber.
Cedió a su agarre y se dejó caer sobre su cuerpo, tenerlo piel con piel, era la sensación más deliciosa que sintió jamás, no era como las pocas mujeres con las que había estado a las que tenía miedo de aplastar con su peso, en ese momento solo se dejaba caer sobre él sin miedo, rozándose contra esa polla que estaba igual de