Capítulo 45. Cocteles, Olas y un poco de Caos
Karen
Si me hubieran dicho hace unos meses que organizar una despedida de soltera conjunta, siendo la novia y estando embarazada de cuatro meses, se sentiría como intentar perseguir gatos en una cristalería, probablemente habría pedido un contrato de exclusión de responsabilidad firmado ante notario. Pero ahí estábamos: una caravana de coches zigzagueando por la carretera rumbo a una playa privada, cargados hasta los topes con protectores solares, trajes de baño (algunos más discretos que otros