Observo detenidamente desde el lugar donde me encuentro cada una de sus reacciones, desde la forma en como habla con el oficial de policía hasta el momento donde regaña a sus guardaespaldas; mejor dicho los cuidadores de Arlette. Me mantengo en silencio desde mi sitio, a la vez que paseo mi mano sobre la copa que mantengo en mi mano, a la cual le doy un ligero sorbo.
Una sonrisa de suficiencia surge en mis labios al ver el estado de sufrimiento de los dos, uno al no saber qué hacer, mientras qu