No puedo evitar sentirme triste al de ver la escena que encuentro en mi sala. Un puchero surge en mis labios de solo ver cómo todo se ha acabado, mayor fue el tiempo que tardamos en esperar y convencer de que en lo que duro.
—Eso estuvo… —murmura Arlie a mi lado con una mirada que no se puede describir con otra palabra más que deleite.
—Increíble —completo, yo aun saboreando la salsa de la pizza en conjunto con el queso y pepperoni extra—. ¿No podemos pedir otras…?
— ¡Claro que…!
— ¡No! —salto