— ¡Oye! ¿Cómo dices eso? —inquiero cuando estamos lo suficientemente lejos de Roy—, no siento que me estés ayudando mucho.
Seguimos nuestro camino hacia la cocina con nuestros brazos entrelazados. Lo que me molesta es que no pude decir nada para que se quedara, pero bastó un par de palabras de Arlie, para que él decidiera quedarse sin pensarlo demasiado. Eso me hace sentir incómoda, estoy llegando a sentir que estoy perdiendo el tiempo.
«¿Cómo puedo reflexionar en ese hecho? Además, a penas ten