— ¿Cómo te fue?
Siento como todo mi cuerpo se tensa de solo escuchar esa voz, un miedo invisible se cierne en mi interior al escuchar esa voz fría a mi espalda. Mi espalda comienza a sudar al instante que esas palabras salen de su boca, me giro encontrándome con su gélida mirada.
—Bien… —murmuro con inquietud en lo más profundo de mi ser.
— ¿Bien, solo bien? —inquiere con una mirada burlona asomándose en su rostro—. Qué extraño, yo no vi que te hubiera ido muy bien que digamos, ¿O es que acaso