Pasaron los días y todos volvieron a su cotidianidad, Claudia manejando los proyectos y operaciones diarias de la empresa, Pablo familiarizándose con las funciones del ministerio, Manuel preparando la licitación de los terrenos, Julio invitando a Claudia a citas esporádicas, respetando su tiempo de trabajo, y con el favor que le hizo en el restaurante, Claudia limó las perezas con su padre y volvieron a la normalidad.
Hasta que llegó el día de la licitación, el mercado abre a las 9 am y todos