~Sarah
Más tarde esa misma noche, mi madrastra me llamó. Estaba un poco cansada, un poco excitada, y esa excitación se intensificó al saber que Samantha, mi madrastra, me estaba buscando.
Encontré a Samantha caminando nerviosamente de un lado a otro en su habitación, con el ceño fruncido por la concentración.
—Sarah —dijo, con la voz ligeramente temblorosa—. Necesito decirte algo.
Me acerqué a ella, con preocupación en el rostro.
—¿Qué pasa, Samantha? ¿Está todo bien?
Tomó una profunda resp