~Mia
Me subí a su regazo, a horcajadas sobre él, y mi falda se subió. Sus manos fueron directo a mi trasero, apretándolo con fuerza, pegándome contra su bulto.
—Mmm, papi —le susurré al oído, con la respiración temblorosa—. Tu polla ya está dura por mí.
Él sonrió con suficiencia, rozando mi cuello con los dientes antes de succionar con la fuerza suficiente para dejarme un moretón. —¿Sientes eso? Eso es para ti, nena. Estás chorreando, ¿verdad?
Mis caderas rodaron contra él sin permiso. —Sí… jod