El cuerpo de Mira temblaba con cada embestida, sus caderas moliendo hacia abajo sobre Derek, igualando sus embestidas implacables.
Clavó las uñas en sus hombros, arqueando la espalda, echando la cabeza hacia atrás, perdida en el intenso calor entre ellos.
—Ah… Derek… más fuerte… ¡sí! —gimió Mira, cada palabra escapando en jadeos entrecortados.
Los dedos de Derek se hundieron más profundo en sus caderas, sujetándola en su lugar mientras clavaba su polla hacia arriba en su coño con fuerza brutal,