Penelope levantó la mirada, encontrándose con la de Wayne.
Bajo las brillantes luces de la araña, el familiar rostro de Wayne se ondulaba, entrando y saliendo de foco.
—¿Tú… me amas? —susurró Penelope.
Wayne se inclinó hacia adelante.
—Sí, te amo. Te amo mucho, Penelope.
Una repentina y fuerte risa estalló de Penelope.
Ella apartó su mano de la de Wayne, luego agarró su vaso de champán medio lleno y lo bebió de un solo trago rápido, derramándose el líquido restante por las comisuras de la boca.