Punto de vista de Maya Hayes,
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La puerta principal se cierra de un portazo tan fuerte que tiemblan las paredes.
Sobresaltada por el ruido, levanto la vista desde el sofá, con el mando a distancia aún en la mano, y se me revuelve el estómago en cuanto veo a Zara.
Está de pie en el umbral, con el pecho agitado, y el rímel corriéndole por las mejillas como ríos negros. Sus labios y su cuerpo tiemblan mientras se quita los tacones sin molestarse en dejarlos en su sitio, y uno de ellos resbala