Punto de vista de Lila Hale,
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Antes de que pueda decir nada, Kai se baja los pantalones de chándal lo justo para liberar su polla.
Es gruesa, pesada y dura como una roca; la punta, enrojecida y tensa, ya gotea líquido preseminal.
Se me hace la boca agua al verlo, y levanto la vista hacia él, con mi coño revoloteando en el aire.
“Date la vuelta”, gruñe, y me da la vuelta para ponerme boca abajo antes de que pueda siquiera responder. Me levanta las caderas para que quede de rodillas, con la car