Mi toque en su cintura la sobresaltó a ella y a sus labios...... Madre mía, era celestial, suave y lista para mis curiosos labios.
Al principio un cepillo plumoso no fue suficiente, luego otro antes de que presionara más fuerte para separarle los labios.
Dejó escapar un gemido.
Me puso una mano en el pecho, sus ojos se abrieron de par en par por la reacción que el beso le había provocado.
—¿Qué estás haciendo?— Entonó.
—Ahora, no actúes como si no quisieras esto— respondí, tirando de ella hacia