Esta vez, sus miradas se cruzaron en silencio. Ella estaba a solo un centímetro de él, lo que le hizo inquietarse. Y por mucho que intentara reprimir su deseo, solo reforzaba el balanceo de su caña.
—Eres duro— comentó, rozando con valentía un dedo por su longitud.
Debía de estar acostumbrada a ver hombres desnudos, ¿era por eso que actuaba menos afectada por los de él?
Instintivamente, empezó a empujarse hacia el borde de la cama con los codos cuando ella se metió entre sus piernas.
Lo estaba