En el instante en que me giré, vi a la hija de mi vecino mirándome fijamente.
Estaba en el campo de fútbol, después de haber terminado el entrenamiento habitual con mis alumnos. Me salpiqué la cara con agua de la botella que tenía en la mano, y la mayoría de las gotas resbalaron por mi cuello y pecho.
Sus ojos se abrieron de par en par al notar mi mirada; giró bruscamente y se golpeó la cabeza contra la columna que estaba a su izquierda.
Hice una mueca, frunciendo el ceño mientras la veía ale