Más tarde esa tarde, fui a la pequeña oficina del asistente personal de mi esposo al final del pasillo.
Mark lo había visto todo: el beso con Victor. Necesitaba asegurarme de que mantuviera la boca cerrada. Y sabía la forma perfecta de hacerlo, por seguro no podría resistirse a una oferta así. Estaba segura de eso.
Empujé la puerta suavemente sin llamar.
Mark levantó la vista de su escritorio, abriendo los ojos de par en par al verme. —Señora Voss… yo… no vi nada. Lo juro.
Cerré la pu