Cuando me desperté eran las cinco de la mañana, maldije por lo alto ya que debía estar temprano en mi puesto y no tenis mucho tiempo para salir de aquí, con sigilo me levanté y salí despavorida, “Mierda no tengo para el taxi” volví a entrar al departamento y busqué en su billetera algo de dinero “¡Maldición!” Quedé estupefacta cuando vi que su billetera estaba llena de billetes de cien.
Al escuchar que sus murmullos tomé lo necesario y salí corriendo. Por suerte llegué justamente a las 7:00 am.