Naiara
Si no fuera por mi flor y mi mariposa me sentiría completamente aterrada. De noche había solo unas pobres velas para alumbrarme, y de día, si acaso, entraban los rayos del sol. Era asfixiante y sentía que me debilitaba.
No escuchaba nada de lo que sucedía afuera y no tenía como ver tampoco, había uno que otro movimiento a la puerta de esta habitación, y ya ni siquiera venían criados, sino que los soldados me dejaban comida. Sentía que me trataban como a una prisionera. Y a cada hora qu