Azaleia
¡Por la diosa de todas las personas que podía encontrarme!
Había tenido la esperanza de que Layne o el comandante real los detuviera, pero aquí estaba yo con uno de mis grandes enemigos. No solo alguien que destruyó la familia de mi esposo, mi propia familia, sino que nos había declarado prácticamente la guerra.
Y en vez de buscar que no libráramos a los prisioneros o a los animales, o atacar a su primo, o defender el palacio, o inclusive buscar a mi prima la princesa, posiblemente la