Naiara
Me espanté con lo que encontré cuando entré a su carpa. Era todo lujo y exceso como si quisiese traer Sarassea aquí al imperio. Sin duda las mujeres habían estado básicamente en un rincón, aun cuando el espacio era grande y cómodo. Veía sus cosas tiradas, ropas y unas bolsas.
Era realmente aterrador traer a sus propias acompañantes a una guerra, algunas simplemente ni las conocería. Todas serían sin duda obligadas, con la simple esperanza de que alguno le diera un hijo que sobreviviera.