Mundo ficciónIniciar sesiónElla ha retirado su mano y está concentrado en mi camisa, que desabrocha con prisa, al parecer también se muere por sentirme en su interior, restriega su vagina contra mi erección.
De repente se detiene y me mira con intensidad, frunzo el ceño. No puede parar ahora, no de esa manera.
—¿Por qué no lo haces? ¿Por qué no estás conmigo? Y así podría pasar todas las noches en tu cama —pregunta.







