Mundo ficciónIniciar sesión—Sabía que vendrías —susurra él desde el sillón.
Mis manos están sudando, tengo mucho calor y las ganas de gritar y llorar me invaden; a pesar del coraje que tenía al principio, la humillación e impotencia me embargan.
—Puedes hacer lo que quieras, solo hazlo rápido, hoy no estoy para tus jueguecitos —digo mientras me empiezo a quitar la ropa de manera acelerada—. ¡Solo f&oacut







