Pavel niega mientras muerde el interior de su mejilla. Dalia nos mira, intercaladamente, a través de sus lentes enormes. Por más que intento buscar una excusa para tumbar la teoría, no la encuentro. Y es que los suicidas dejan cartas, notas, esa carta puede ser la respuesta a todo.
―Necesitamos conseguirla.
Asentimos en acuerdo, nos quedamos en silencio. De alguna forma, he llegado a tensarme demasiado, mis hombros pesan, duelen, necesito dormir, recostarme, no sé, algo.
―¿Conocer a quién? ―cue