Marlene aparece detrás de su padre y parlotea alegremente acerca de su amiga Rafaela, la hija de un político, pues la chica entiende que todo lo de Jaco es un malentendido y su padre se ha puesto de su lado. Cuando alza la vista y observa la escena, su sonrisa desaparece y suelta una maldición.
Durante los escasos segundos en los que nadie habla, cruza por mi cabeza la idea de decir algo sarcástico o gracioso, tal vez el humor me ayude a salir de esta, pero la mirada gélida del hombre frente a