El infierno me escupió la cara, me desterró y me lanzo al exilio en esta tierra donde mi condena es mucho más dura de soportar y pesada para llevar. Es en esta tierra donde purgaré mis culpas, donde sus ojos son los que me torturen y sus manos las que quemen mi cuerpo mientras su voz me atormentan en sueños.
Alondra
Trato de controlar mis impulsos para que la escena de su oficina no se vuelva a repetir, no tengo ánimos de pasar de nuevo por algo similar y al señor Freites parece no importarle,