Su cara cambió automáticamente, sus rasgos duros cambiaron y una sonrisa fácil y sencilla se plasmó en su rostro.
Muchas cosas habían cambiado en su vida en esos ocho años, se tuvo que volver duro para poder conseguir y mantener la posición en la que se encontraba en este momento. No podía darse el lujo de ser débil y mucho menos manipulable.
Ingreso a la sala con una gran sonrisa en su rostro.
Miro su reloj, ya eran casi las ocho de la noche.
—¿Avalos puedes trasladarte a mi casa por una seman