Salieron de casa, rumbo a la clínica, cuando recibió la llamada que estaba esperando desde el día de ayer, pero que debido a todos los acontecimientos ni siquiera él había podido comunicarse.
—Diana, buenos días. ¿Novedades?
—Como estás Valentino, buenos días. Hay malas noticias.
—Diana estoy manejando y tengo a las niñas en el auto conmigo, las llevo a que vean a su madre.
—Eso es bueno Tino, deben estar en contacto con Maritza, eso la pondrá de buen humor, y dicen que las personas con cáncer