Hazel conocía esa melodía de llamada demasiado bien. Su expresión cambió al instante al darse cuenta de que Damon la había estado vigilando todo este tiempo.
Al ver la cara de Hazel, Charles no pudo evitar sentir una punzada de satisfacción.
—¿Esta melodía… no será del presidente Price, verdad? ¿Él también está aquí? —dijo, dirigiendo su mirada hacia Carlos.
Carlos respiró hondo, pensando para sí mismo: Se acabó. Completamente. Parece imposible que ahora pueda conseguir la ayuda de Damon para l