—¿Qué tal esto? —dijo Adam—. Te ayudaré esta vez, y en el futuro, si necesito algo para el trabajo, serás la primera persona a la que llame.
Hazel se quedó congelada por un momento. Adam se refería a asuntos laborales, lo que en apariencia parecía inofensivo, pero algo en sus palabras la hizo sentir incómoda. Tal vez era que no había especificado qué tipo de ayuda necesitaría, lo que la dejó un poco ansiosa.
—No te preocupes, no afectará negativamente a tu empresa. Solo estamos haciendo un acue