—Mamá, ya te lo dije: en esta vida solo me voy a casar con Hazel. Si realmente te importa y no quieres que pase mis días solo, más te vale tratar bien a Hazel —dijo Damon.
Tras eso, se dio la vuelta y regresó directamente a su habitación.
El rostro de Agatha se oscureció, y sus ojos siguieron la figura de Damon mientras se alejaba, su expresión tornándose maliciosa.
No solo no quería que su hijo viviera una vida solitaria, sino que además deseaba retenerlo para sí cuanto antes. La idea del hijo